Esta actividad, por estar inserta en el área
de educación artística, tiene un doble
objetivo: por una parte, desarrollar habilidades
relacionadas con la construcción de instrumentos
musicales; por la otra, comprender y redactar instrucciones
escritas. Para ello se utilizan fichas similares
a las que podrían encontrarse en materiales
impresos, como revistas o libros infantiles, con
ideas para construir un instrumento musical.
Puesto que una de las finalidades
es enseñar a comprender, la actividad incluye
la lectura compartida de un texto con instrucciones
en la que el docente ha de hacer preguntas destinadas
tanto a determinar para qué sirve el texto
y para qué lo leemos como a evaluar la comprensión
lectora. Esta lectura compartida inicial ayudará
a la que los niños tienen que hacer de forma
autónoma para construir un nuevo instrumento,
puesto que les resultará más fácil
comprender su organización y sentido.
Usando este modelo, los niños
tendrán que elaborar una nueva ficha para
explicar el proceso que han seguido en la confección
de su instrumento. Hemos tenido en cuenta que dar
instrucciones es una tarea compleja debido a que
hay que respetar una secuencia lógica y ponerse,
además, en el lugar del otro, lo que hace
necesario decir hasta lo que pudiera parecer obvio
para el que sabe realizar la tarea. Sin embargo,
esto no debe llevarnos a escribir textos demasiado
extensos, puesto que una de las características
de las instrucciones es que deben ser claras y concisas.
Para que a los niños les resulte más
fácil hacer estas explicaciones usando frases
breves, hemos utilizado el recurso de las ilustraciones.
Puesto que éstas ya ofrecen parte de la información,
hay explicaciones que pueden obviarse invitando,
de este modo, a usar frases cortas y textos más
breves.

Fuera del ámbito de la
lengua, es importante utilizar los instrumentos
construidos en la clase de música. Aunque
seguramente cada profesor podrá hacer uso
de ellos en muchas de las actividades que realiza
habitualmente en el aula, sugerimos tareas como
las siguientes:
- Usar los mirlitones para hacer
ecos melódicos (el profesor canta y todos
imitan lo escuchado) o para que los niños
improvisen esquemas melódicos que todos pueden
repetir.
- Usar los instrumentos de percusión para
hacer ecos rítmicos.
- Usar todos o algunos de los instrumentos para
acompañar canciones o piezas instrumentales
y para sonorizar cuentos o situaciones.
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